La empresa Acqua Claudia pagará la restauración de la famosa fuente Fontana de Trevi

La Fuente de Trevi es la mayor y más ambiciosa de las fuentes barrocas de Roma. Sus 40 metros de frente la transforman en un monumento imponente, símbolo de belleza e ícono de la ciudad. Con más 200 años de antigüedad, la fuente ha sufrido el deterioro del tiempo y la crisis que atraviesa Europa recorta la cantidad de euros que el Estado dispone para su restauración. La empresa de agua mineral Acqua Claudia pagará el arreglo.

Fontana di Trevi en la fachada del Palazzo Poli - 1732-1762, Nicola Salvi

Hace algunos días, se desprendieron algunos estucos decorativos de la famosa fuente italiana. El hecho provocó gran alarma por lo que Gianni Alemanno, alcalde de Roma, hizo un llamado en busca de un sponsor para salvar a la legendaria fontana. Así, la reconocida marca de agua mineral Acqua Claudia propuso pagar 200.000 euros para arreglar las roturas.

«La Fontana de Trevi es uno de los símbolos de nuestra ciudad, Roma, pero también de todo el país. Es un símbolo de belleza que nos representa en todo el mundo y el daño que sufrió en los días pasados es una herida que debe sanarse de inmediato«, dijo Mauro De Domenicis, presidente de la empresa que produce el agua.

El empresario también recordó que el agua mineral que produce en Anguillara, cerca del manantial homónimo y de la Villa del emperador Claudio, suele publicitarse como el agua de Roma. El alcalde de la capital italiana agradeció el mecenazgo de los empresarios, actitud que resulta fundamental para preservar el patrimonio histórica de la ciudad. Y confesó que nunca imaginó que aparecería tan rápido un patrocinante en tiempos de crisis.

Fontana di Trevi en la fachada del Palazzo Poli - 1732-1762, Nicola Salvi

A diario, miles de turistas arrojan una monedita a la fuente con la esperanza de que eso les hará regresar algún día a Roma, como reza la leyenda. La Fontana de Trevi se completó en 1762 gracias a un proyecto de Nicola Salvi, justo en el lugar que marcó en otra época el final de un acueducto, en el cruce de tres vías; y por eso se la llama «de Trevi».