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Historia de presas: Namibia, owahimbas y los ecologistas occidentales

24/06/2010

El desarrollo de un país o de una comunidad siempre tiene dos facetas: la de los incluidos en el proceso y la que soportan quienes quedan marginados. También están aquellos que entienden necesaria la modernización de las estructuras y quienes defienden las tradiciones y sus lugares. Durante las últimas décadas, las presas se han convertido en un gran símbolo de avance, pero muchas historias demuestran que a veces, el beneficio de unos avasalla los derechos de otros. Aquí, un episodio que vale la pena recordar.

En estos días, pocas cosas logran filtrarse entre la avalancha de novedades, comentarios y crónicas del mundial de fútbol. Pero eso para quienes no llegamos a Sudáfrica. Parece que en suelo africano las cosas son distintas. En Namibia, por ejemplo, hay más apagones de lo normal; y es que gran parte de la electricidad se importa desde Sudáfrica y allí, hay que iluminar al fútbol, por lo que el gasto excede la norma.

Los namibios no tienen quejas contra la FIFA, entienden que se trata de un evento excepcional. Además, quisieran autoabastecerse eléctricamente y por ello, reniegan de la presa que no fue. «Epupa es aún la mejor opción«, rezaba un título editorial de un semanario local. Sí, Epupa era el nombre de un gran proyecto, que prometía desarrollo económico e independencia eléctrica; una inmensa presa que realizarían los gobiernos de Namibia y Angola sobre el río Kunene.

¿Qué pasó con Epupa? De haberse realizado, la presa hubiera inundado una zona salvaje, considerada intocable por la tribu owahimba, ya que allí entierra a sus antepasados; un lugar sagrado que habría sido enterrado por las aguas. Ellos y un «grupo de ecologistas occidentales» realizaron eficientes protestas; tan vigorosos fueron en sus reclamos que la presa de Epupa fue cancelada.

Sin embargo, Sudáfrica 2010 ha devuelto la voz a quienes se vieron resignados ante tradición y el respeto:

«Los ecologistas manipularon las emociones de la gente con lágrimas de cocodrilo y cuentos de profanadores de tumbas. Cuando el proyecto se descartó, se fueron tan rápido como habían llegado, abandonando a los owahimba tan pobres como siempre», se lee en el editorial del Windhoek Observer.

Es la realidad del tercer mundo, aquella que se esconde tras el estruendo de las vuvuzelas y que permanecerá tras la partida de los turistas. Sudáfrica 2010 dejará un nuevo campeón mundial y una enorme estructura montada a tal fin. África ha demostrado que puede, pero su realidad compleja, paradójica y ambigua permanecerá más allá de las estrellas FIFA y todas sus luces.

Fuente: Escolar