Desde años, España se caracteriza por ser uno de los países con mayor capacidad para desalinizar agua, tanto salobre como de mar. Hoy, hay en el país más 700 plantas desaladoras y se producen más de 800 mil m3 al día. Se trata del país occidental que mayor uso hace de esta tecnología.

A unos pocos metros de la costa del mediterráneo funciona la planta desaladora más grande de Europa. Dentro de este gigante, el agua de mar atraviesa kilómetros de tuberías hacia los tanques de desalinización, donde ciertos procesos de filtración y química le quitan la mayor parte de la sal que tiene disuelta. Más adelante, membranas de osmosis invertida quitan los restos de sal transformándola en agua potable. ¿Cómo es este proceso? Consumer Eroski publicó una muy buena infografía al respecto. Acá os dejo los gráficos más interesantes:

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Es necesario que la instalación de la planta se realice a pocos metros del mar, así se abaratan los costos de la obtención de agua.

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  • Retratado: El agua de mar se almacena de manera temporal en grandes depósitos, donde se analiza y se mezcla con cloro y coagulante.
  • Filtros de arena: Eliminan las partículas superiores a 0,1 mm.
  • Filtros de cartucho: retienen las partículas que miden más de 5 micras, es decir, 0,005 mm.
  • Bombas de alta presión: impulsa el agua hacia las membranas de ósmosis inversa. Su consumo eléctrico, junto con el de otras bombas ubicadas a lo largo del proceso, supone el 40 por ciento de los costos de desalación.

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Finalmente, la salmuera es devuelta al mar, lejos de la costa, en un lugar donde se supone que la vida sea escasa.

España ha construido este tipo de plantas durante los últimos 40. Hoy día, se realizan numerosas investigaciones, sobre todo en Canarias, para mejorar aquellos métodos de desalinización que empleen energías renovables, como la solar y la eólica. Pero también se estudia la posibilidad de emplear una membrana para separar la sal del agua. Se trata de un tipo de membranas osmóticas que existe en la naturaleza, en las membranas celulares de animal y plantas, y que permite que el agua las atraviese creando un equilibrio entre una solución altamente concentrada de un lado de la membrana y una concentración diluida en el otro.

Pero más allá de estos denodados esfuerzos que permiten obtener una mayor cantidad de agua potable, poco se avanza para reducir el enorme derroche de los grandes países.



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