La embotelladora de Dúrcal ha sido un dolor de cabeza desde el comienzo. El proyecto pertenece a la empresa Aguas Minerales de Sierra S.L. y se encuentra instalada en pleno monte Zahor, a menos de 100 metros de los pozos que abastecen a la población, en el límite del Parque Nacional de Sierra Nevada y a tres kilómetros de la laguna de Padul.

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La empresa explana más de 20.000 metros cuadrados destruyendo barrancos sin autorización y ha envasado y distribuido agua sin registro sanitario alguno. Ambas acciones están denunciadas, ante el Servicio de Protección de la Naturaleza y la delegación de Sanidad de la Junta de Andalucía.

Las acciones contra la planta embotelladora se nuclean en torno a una Plataforma vecinal que el pasado 28 de febrero denunció en Bruselas a la empresa. Con ello, se pretende lograr el cierre de las actividades de la empresa, por considerar que no cuenta con los permisos ni análisis necesarios, así como el registro sanitario oportuno, para embotellar el agua.

Se trata ya de nuestro último recurso, señalan desde la Plataforma.

El propio Ayuntamiento de Dúrcal certificó en un escrito que la planta embotelladora aún no cuenta con licencia municipal de apertura o puesta en marcha. Sin embargo, la plataforma asegura que el agua embotellada ya se está vendiendo.

Luego de varios años de trámites y estudios, finalmente, la acción de la comunidad ha surtió efecto, pues la Comisión Europea ha requerido a las autoridades españolas y a la Plataforma para la Defensa del Agua del valle de Lecrín y Sierra Nevada información sobre el procedimiento de evaluación de impacto ambiental de la planta embotelladora de Dúrcal.

La Comisión informa que ha registrado la denuncia presentada por la Plataforma, en la que se comunica que el proyecto no habría sido sometido a dicha evaluación y que podría afectar a los espacios naturales incluidos en la red Natura 2000 de Sierra Nevada y Sierra Nevada Noroeste.

La Plataforma también ha informado sobre las supuestas irregularidades detectadas en la planta embotelladora, como que el pozo de 200 metros que abrió afecta a una zona protegida del Parque Nacional de Sierra Nevada y que explota el único humedad de la provincia de Granada (Laguna del Padul), de especial protección por la Unión Europea.

También han recordado que la actividad de la fábrica afecta a la conservación de diversas especies protegidas como el águila azor, la rapaz más amenazada de la Península Ibérica, el búho real, el aguililla calzada, el acotán o el halcón.

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Además, el Defensor del Pueblo Andaluz exigió a las administraciones el cumplimiento de la normativa ambiental para con la embotelladora de Dúrcal, pues asegura que los trámites ambientales y sus plazos han sido violados por los responsables provinciales de la Junta de Andalucía.

En un escrito remitido a la Plataforma contra la Embotelladora de Dúrcal, el Sr. Chamizo, reconoce que no se cumplió el trámite ambiental exigible del informe preceptivo sobre la necesidad de someterse a Evaluación de Impacto Ambiental, antes de mover una piedra, ni de que ninguna otra administración pudiera dar ninguna autorización.

La empresa empezó y terminó las obras a pesar de no contar con estos documentos obligatorios. Sin embargo, el Ayuntamiento de Dúrcal otorgó licencias sin exigir esta autorización ambiental, lo mismo que la Delegación de Industria, Energía y Minas, que otorgó el derecho de explotación como agua embotellada sin la existencia de estos papeles.

El haber empezado las obras sin autorización ambiental está considerado como infracción grave, que conlleva una multa de entre 24.000 a 240.000 euros. Sin embargo, ninguna administración ha incoado expediente sancionador alguno.

El Defensor del Pueblo Andaluz recomienda a Medio Ambiente que inicie el expediente sancionador y además que se verifique que la extracción de los volúmenes de agua demandados no afectan al abastecimiento humano ni a las actividades existentes.

Según datos de la Plataforma el único informe aportado por la empresa, considera excedentes las aguas que drenan al río Dúrcal y a la Laguna de Padul. Esos caudales, a los que consideran no utilizados, son en realidad caudales ambientales y ecológicos de importancia vital para mantener un espacio natural protegido. El Plan Hidrológico de Cuenca del Sur, dice que El Valle de Lecrín es deficitario en recursos hidráulicos y con un déficit de 15 Hm3/año en la cabecera del subsistema III-2.

Desde la Plataforma no están dispuestos a permitir que se embotelle agua en beneficio exclusivo de una entidad mercantil y a costa de esquilmar los recursos más imprescindibles de esta comarca y pretenden respuesta de los organismos oficiales que no protegen este bien común ni siquiera en un momento de persistente sequía.

El caudal concedido por la Dirección General de Minas es inferior a 45 litros por segundo y tanto Ecologistas en Acción como la Plataforma vecinal se han posicionado en contra de esta actividad al temer que conlleve dejar la zona sin agua para el riego agrícola y el consumo humano.

Fuente: Plataforma para la Defensa del Agua



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