Leyenda de la cachimba del Rey

“Quién de esta agua bebe se queda o vuelve”. Son muchas las leyendas que en torno al Agua se tejen, ahora veremos una de la tribu de indios Charruas.
La leyenda de la Cachimba del Rey situada en Maldonado, Uruguay, no es muy conocida a pesar de lo hermosa. Durante la primavera y verano las tribus Charrúas se afincaban cerca de la cachimba por la caza y la pesca, donde abundaban los ojos de agua, como los ojos del Dios Tupá, en los meses de frío se alejaban.
En esas tribus estaba Timbó Guazú (árbol fuerte), que con sus doce años ya se dejaba ver el futuro cacique Charrúa. En el invierno ayudaba a su padre en la caza y después jugaba con sus compañeros. Durante el verano pasaba todo el día con su amiga la indiecita Charrúa más hermosa y frágil como un junco, dulce y suave como las plumas del urú, ella se llamaba Guidaí (luz de luna), ambos tenían un secreto, un ojo de agua tan pura que la llamaban Hicé-Morotí (agua blanca).
Ese año Guidaí no pudo ir a beber del agua de Hicé-Morotí, porque su padre partió antes. En el invierno la indiecita se moría de tristeza, todos decían que el dios Añá (dios del mal), estaba cerca, Timbó se le acercaba, no lloraba porque un guerrero charrúa no llora, pero se sentía muy mal al ver a su amiga así. Ella lo miró fijo, largamente, y le dijo Timbó, Hicé-Morotí nada más. Él desapareció del campamento y corrió hacia los ojos de agua, hacia el secreto, llenó una cáscara con agua, en ese momento se le paró delante, un guirá pará y le dice llévale agua a Guidaí y ella se curará, ya lo dijo el dios Tupá, “quién de esta agua toma se queda o vuelve”.
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