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El nombre se debe a un pastor que concedía poderes curativos a las aguas de un manantial enclavado en “la Solana” donde pacían sus cabras.

Desde la antigüedad hay relatos de los efectos curativos que ejercían las aguas de Solán de Cabras en fuentes ibéricas y romanas.

En 1775 Carlos III manda construir los baños y la hospedería, Carlos IV firma el decreto por el cual se declara a las aguas Solán de Cabras MINERO-MEDICINAL de utilidad pública y el Balneario, Real Sitio.

En 1826 viajan hasta el lugar Fernando VII y María Josefa de Sajonia intentando encontrar un remedio para la infertilidad en esas aguas.

En la actualidad Solán de Cabras es el agua más recomendada por los médicos y por los mejores restauradores y sumillers.

Durante 400 años el agua Solán de Cabras descansa en las entrañas de la tierra recogiendo nutrientes que la hacen más virtuosa para luego surgir al exterior a una temperatura constante de 21 grados.

Gracias a la impenetrabilidad del acuífero que aísla y resguarda el agua de los cambios exteriores el agua se mantiene con todas las propiedades que se le atribuyen totalmente homogénea y saludable libre de contaminantes.

En Solán de Cabras se cree que el progreso empresarial y el respeto al medio ambiente deben avanzar juntos pues es la única forma de estar en armonía.

Y es que el Valle Solán de Cabras y su manantial se hayan en uno de los sitios más hermosos de toda Europa., en la Serranía de Cuenca junto a las hoces de Beteta en una extensión de tierra casi plana envuelta de un frondoso bosque que se corta de forma espectacular con el río Cuervo.

Todo rodeado de bojes, pinos, robles que llenan de encanto y lo hacen un lugar único.



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