Tap’dNY, agua de grifo embotellada
No viene de lo alto de ninguna montaña lejana
Agua embotellada, sin ese acento raro
No se ha dañado ningún glaciar para producir esta agua

Botellas de la neoyorquina Ta’dNY
Pues sí, Tap’dNY es agua embotellada del grifo de la ciudad de Nueva York, tal cual lo lees. El mundo del agua embotella es amplio y diversificado y en él encontraréis todo tipo de cosas. Se trata de una empresa que trabaja con el Departamento de Agua de esta ciudad norteamericana y que mediante la osmosis inversa purifica el agua del grifo y la embotella.
¿Te preguntarás por qué alguien compraría lo que ya paga para obtener en forma simple y diaria en su casa? Pues no es más que la filosofía que encierra esta botella, que enaltece valores muy localistas en defensa del agua de Nueva York como una moda para sus ciudadanos, tan enamorados de su lugar.
El agua es una de esas cosas a la que nos cuesta acostumbrarnos cuando visitamos otro lugar, si pudieras, seguramente la llevarías contigo desde tu casa a donde quiera que vayas, pues su consumo diario nos brinda cierta seguridad. Además, y pese a su insipidez, sabemos que el no es lo mismo el agua de la ciudad en que vivimos que el de otra… tiene otro sabor.
No sólo eso, analizándolo un poco más, vemos que el propósito de Tap’dNY es probar que podemos adquirir agua de buena calidad sin necesidad de traerla desde lejanos y escasos glaciares ni de corrientes profundas que pasan por debajo de volcanes.

Otro aporte más que interesante, es uso de botellas reutilizables que pueden ser rellenadas en distintos puntos de la ciudad. Propuesta sustentable y de suma importancia para reducir el elevado consumo de energía y los daños medioambientales que implican los envases.
De envase moderno, fashionista y reciclable, sumado a un marketing irreverente, hacen de esta botella un objeto de culto para quienes aman y extrañan la ciudad y que sin duda, se sienten orgullosos de poder identificarse mediante un producto tan sano y natural.
A la inversa de las demás marcas, Tap’dNY impulsa el consumo local, un agua de la ciudad y un poco más que eso:
Año tras año, las empresas embotelladoras nos han dicho que su agua era de algún modo más sana o mejor para nosotros que la de nuestra propia casa. Gastaron mil millones de dólares en marketing para hacernos creer que necesitamos esa agua exótica, de glaciares lejanos, de islas tropicales o de volcanes europeos.
Pero somos neoyorquinos y estamos listos para un cambio honesto. Es tiempo para un mejor modo de pensar, o de beber.
Tal cual reza el manifiesto de la empresa; no se trata sólo de sumarse a una alternativa diferente, sino de una opción de pertenencia:
No entregamos a Fiji o Francia -ellos pueden guardar su agua y nosotros guardaremos la nuestra.
Foto pequeña: Güell
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