Agua embotellada, no sólo una sana costumbre. Historia del agua mineral.

En este mundo de stress y horarios apretados, las buenas costumbres pueden resultar muy saludables. Sobre todo si tomamos en cuenta que muchas veces solemos olvidar el delicado mecanismo de nuestro organismo. Una buena hidratación es una de esas prácticas sanas de la vida moderna, aunque no sea un hábito de todos.
Claro que conseguir una botella agua mineral en cualquier esquina no es algo que haya sucesido siempre. En menos de tres décadas, la idea de pagar más por algo que obtenemos en nuestras casas a menor costo y en cualquier momento, pasó de ser inconcebible a ser una costumbre habitual. Así, el agua mineral, ocupa el segundo lugar en ventas en el mercado de las bebidas no alcohólicas.
Pero no sólo una moda; llevar una botella de agua mineral es también símbolo de una vida sana y de una preocupación mayor por nuestra salud y nuestro bienestar. Deportistas, modelos, empresarios, amas de casa, muchachas preocupadas por su figura, abuelos y un número creciente de personas utilizan el agua mineral como fuente de innumerables beneficios y como una forma fácil y segura de hidratarse.
¿Quién no ha visto los grandes grupos de turistas que además de la cámara, la gorra y las gafas, llevan una botella como parte de la indumentaria?. Gracias a ello, regulan la temperatura del cuerpo al transpirar, no se exponen a los trastornos estomacales vinculados al país que visitan, y evitan la pérdida de líquido relacionada a los viajes aéreos.

Toda historia tiene su comienzo y esta comenzó en Francia, en un pequeño pueblo de 7.500 habitantes llamado Evian. Allí, se encuentra la planta embotelladora más grande del mundo, desde donde los publicitas convencieron, primero a los europeos y luego a los norteamericanos de la pureza de sus aguas.
Actualmente, Evian embotella 1.500 millones de litros al año y los distribuye en 150 países. Al igual que con otros productos, nuevas empresas han entendido rápidamente la importancia de este mercado emergente:
- Perrier se impuso con su botella verde,
- Pepsico incorporó al mercado a Aquafina
- y Coke, presentó a Dasani
Sin embargo, más allá de la moda, todas las empresas pregonan la salud como su principal motivo de venta. Tanto en sus nombres como en su imagen todas estas aguas tienden a subrayar la pureza de su contenido.

Publicidad de Aquafina, la marca de Pepsico
Muchas de ellas han logrado que su consumo convirtiera en una imagen de marca o señal de estatus entre sus consumidores. La de Fiji, en su botella cuadrada y con etiquetas que reproducen el verde frescor de la vegetación de esa isla paradisíaca, se ha convertido en la bebida oficial de las estrellas de Hollywood. Las botellas cilíndricas de cristal sin grabar con sus tapaderas grises típicas de Voss, procedente de Noruega, adornan las habitaciones de los hoteles más de moda en Los Ángeles.

Agua Fillico Beverly Hills, a 100 dólares la botella
Moda, status o salud, lo cierto es que el mercado del agua embotella crece y se multiplica a pasos de gigante.
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