Desde muy pequeños, aprendemos que el agua es incolora, inodora e insípida. Sin embargo, al crecer descubrimos que este líquido vital para la vida tiene muchísimas facetas más. El mercado también lo ha descubierto y hoy nos ofrece una enorme variedad de productos relacionados al agua. Ante semejante oferta, es sano preguntarnos qué es lo que estamos comprando.

aguas minerales

El agua se ha convertido en un bien tan importante y preciado, que millones de cientos de personas deben luchar diariamente para tratar de conseguir agua sana, que no ponga en riesgo su vida. Los demás mortales, disponemos de góndalas llenas de botellas cargadas de agua con diferentes características, sea en cuanto a su sabor o en cuanto a sus propiedades.

El agua mineral natural es aquella que se obtiene de manantiales naturales o creados por el ser humano, que llegan a la superficie mediante perforaciones de distinta profundidad. Se caracteriza por su pureza original, tanto química como microbiológica. Su origen subterráneo le confiere minerales, oligoelementos y otros componentes con efectos sobre el cuerpo humano, y la protege de la polución química.

La composición química de estas aguas es el resultado de un lento equilibrio entre el agua de lluvia infiltrada y los minerales que conforman las rocas. La temperatura, el tiempo de permanencia y lo profundo que se encuentre el manantial, completan la personalidad de las aguas minerales. No necesitan ningún tratamiento de desinfección ni filtrado para su consumo y cuando se envasa mantiene intactas sus propiedades. Es por ello que no existen en el mundo dos aguas iguales.

En 1969, la Organización Mundial de la Salud (OMS) admitió como agua mineral natural toda agua no contaminada bacteriológicamente que, procedente de una fuente subterránea natural o perforada, contiene una determinada mineralización y puede inducir efectos favorables para la salud, debiendo estar así reconocido por la autoridad pertinente del país de origen.

Agua mineral natural no es lo mismo que aguas purificadas, ya que estas son sometidas a los tratamientos físico-químicos autorizados y son de dos tipos: potables preparadas, cuando procedan de manantial o captación y de abastecimiento público preparadas. Esta información debe ser clara en la etiqueta.

Se recomienda tener especial atención a la cantidad de sodio que contiene cualquier bebida que uno consuma, ya que esta puede ser muy alta. Si usted sufre algún padecimiento por el que debe evitar este mineral, consulte con su médico antes de consumir cualquiera de estos productos.



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