Las botellas PET ¿Son un peligro para la salud?
Desde hace un tiempo, circula por internet, un aviso sobre la presencia de antimonio en el agua mineral embotellada, el cual procedería de la propia botella de plástico y que, se dice, es causa probable de cáncer de mama. ¿Qué hay de cierto en todo esto?
William Shotyk y un grupo de la Universidad de Heidelberg investigó la veracidad de estos datos. Los especialistas realizaron un primer análisis de 15 marcas de agua mineral de Canadá y de 48 de Europa y encontraron el antimonio en el agua embotellada. Pero, ¿en qué medida lo encontraron? ¿Es perjudicial para la salud de los consumidores?
Empecemos por lo primero: el antimonio es el elemento químico número 51 de la Tabla Periódica y tiene propiedades metálicas en algunas de sus formas. Se utiliza en la fabricación del polietileno tereftalato (PET) de la botella. Este plástico y como ftalato es tóxico por sí mismo, aunque su presencia en el agua es mínima.
La información que circula por la web asegura que el antimonio de las botellas PET produce cáncer de mama. Si bien es cierto que tanto los ftalatos como el antimonio, en bajas concentraciones y con suficiente tiempo, pueden interferir en el sistema hormonal (como hemos visto en los peces y los mejillones bisexuales), los niveles hallados en el agua se encuentran muy por debajo de los límites legales.
En el estudio realizado por Shotyk, se encontró antimonio en 12 de las 15 marcas de aguas canadienses y en 46 de las 48 europeas. La concentración más alta hallada en una botella de agua española fue de 0.45 ppb, muy por debajo de los 5 ppb que se permiten en Europa y los 6 ppb en Estados Unidos.
También se comprobó que, expuestos a temperaturas más altas, los envases PET desprende más antimonio: La concentración de antimonio en el agua se mantenía, a una temperatura de 22ºC, unas diez veces por debajo de los límites legales. Sin embargo, el nivel legal se superaba manteniendo la botella a 60ºC por tres meses. De allí los consejos sobre mantener las botellas en lugares frescos y oscuros.
Como puedes ver, es verdad que las botellas fabricadas con PET desprenden antimonio, casi siempre muy por debajo de los límites legales. Pero también es cierto que puedes optar por agua embotellada en otros tipos de envases, como el vidrio o bioplásticos. De todas formas, es improbable que el consumidor llegue a beber un agua embotellada con un nivel demasiado elevado de antimonio.
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