El trasvase Tajo-Segura es una de las obras hidráulicas de ingeniería más grandes realizadas en España, que permite se derive agua del río Tajo desde los embalses de Entrepeñas (Provincia de Guadalajara) y Buendía (Provincia de Cuenca) al río Segura a través de la presa del embalse de El Talave.

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Hace algunos días se supo que el ministerio de Medioambiente ha vuelto a incluir una partida de 67,5 millones de euros en los Presupuestos Generales del Estado de 2011 para entubar parte de las aguas del Segura, con lo que el caudal se reduciría casi a la mitad a su paso por Cieza, quedándose prácticamente en un nivel ‘ecológico’.

No es la primera vez que se plantea este tipo de proyectos, lo que ocurre es que la comunidad se ha negado –por múltiples razones- a permitir que se llevaran a cabo. Hace tres años, las comunidades de Calasparra, Cieza, Abarán y Blanca y el sector agrícola, iniciaron una fuerte campaña para evitar que se realizara esta obra. Los motivos que se mencionaron:

  • El entubamiento de las aguas del Río Segura supondría la desaparición de toda la huerta tradicional
  • Un considerable deterioro a la flora y la fauna de la zona, incluyendo a parajes protegidos como el Cañón de Almadenes, incluido en la Red Natura 2000, y en otras sierras de la Vega Alta del Segura, el río Alhárabe y en Moratalla.
  • El caudal del río podría reducirse hasta en un 40 por ciento.

Ahora, el controvertido proyecto para entubar parte de los caudales que llegan del Tajo volvió a agitar las aguas. Quienes se oponen, aseguran que se causará un grave daño medioambiental al río Segura, aunque asociaciones como Río Ríe no rechazan el proyecto del entubamiento, sino que propone cambios.

Por el contrario, Ecologistas en Acción sí se opone al proyecto y aseguran que “este proyecto tendría impactos inadmisibles sobre el río Segura entre la confluencia con el río Mundo y el Azud de Ojós”. La edil de Medio Ambiente de Cieza, María José García Parra, se sumó a las críticas asegurando que los argumentos de la Confederación -la necesidad de mejorar la calidad del agua potable, por ejemplo- “son una manipulación absoluta, pues los niveles actuales de trihalometanos que se registran en el Segura están controlados y no suponen un riesgo para la salud. Si así fuera, tendrían que haber intervenido mucho antes para proteger a los ciudadanos. Hasta ahora, nadie ha reconocido problemas de salud ocasionados por beber agua del grifo”, añadió.

Además, el alcalde de Cieza añadió que “la calidad del agua del Segura es de las mejores de España gracias a las inversiones en depuración que se han hecho en los último años”.

¿Podrán los ciudadanos y las comunidades evitar, una vez más, que la obra se realice?



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