Un planeta sediento: el drama del agua en Etiopía
La cantidad de agua en nuestro planeta no ha cambiado. El agua que bebían los dinosaurios hace millones de años es la misma que hoy vemos caer en forma lluvia. Sin embargo, desde aquella época a la nuestra, y gracias a la aparición de la especie humana, los usos del agua se han modificado de tal forma que hoy pareciera que no existe cantidad de este líquido que sea suficiente para toda la humanidad.
Muchos aseguran que el problema del agua no radica en la cantidad, sino en la calidad y en la distribución. Y podríamos pensar en ello si consideramos que todos nosotros, con sólo abrir el grifo, disponemos de una enorme cantidad de agua potable para darle el uso que deseamos. Quizás tú pienses que esa es la norma, pero lamentablemente, existen millones de personas que no disfrutan de semejante beneficio.
Parte de esa realidad la ha expuesto el fotógrafo Tomás Abella a través de su exposición Mujeres del agua. Ahora, un trabajo de la foto-periodista Lynn Johnson para National Geographic muestra que si los millones de mujeres que tienen que recorrer grandes distancias para ir a por agua tuviesen un grifo en la puerta de sus casas, sociedades enteras se transformarían.
Las imágenes retratadas por Johnson retoman la necesidad de una distribución igualitaria del agua. No cabe duda que la vida de millones de personas cambiaría radicalmente si pudieran dejar de vivir sólo para conseguir tan vital elemento. Piensa unos segundos: ¿Cómo se modificaría tu rutina si tuvieras que levantarte a las cuatro de la madrugada sólo para descender una ladera pedregosa hasta el río y subirla nuevamente cargado con 23 litros de agua a la espalda?. ¿Y si tuvieras que hacerlo tres veces al día e incluso abandonar tus estudios por ello?
A la sola tarea de cargar agua hasta sus aldeas se dedican las mujeres de Etiopía, por ejemplo. Cual mulas de carga, ellas se levantan cada día sólo para cumplir con esa misión. En la estación seca, el río Arayo de Etiopía no es más que un rezumadero lodoso en el que las mujeres escarban en busca de agua.
Logrando un equilibrio admirable, nueve mujeres se colocan una encima de la otra y pasan de mano en mano el agua desde el fondo de un pozo, al norte de Kenya.
Mujeres adolescentes y niños menores de 8 años suben por un sendero empinado del cargando unos seis galones de agua turbia cada uno. Varias veces al día recorren el trayecto de unas tres horas. Al cumplir los 8 años, a los varones se les exhime de esta labor; las mujeres, sin embargo, dedican la mayor parte de su vida a hacerlo.
Vía: National Geographic
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